¿Qué es la clínica psicoanalítica?
· 3 min
No sabía cómo responder a esto, más aún considerando que hay muchas aproximaciones. Le daba vueltas pero nada parecía cuajar. En medio de mi doomscrolling diario, me apareció lo siguiente: un video sobre cómo los algoritmos de seguimiento modernos en internet perfilan a sus usuarios, asignándoles un identificador único, mediante modelos predictivos que pueden, incluso, saber cuándo estamos mintiendo, basándose puramente en nuestros patrones de consumo: dónde y cuánto nos detenemos, qué ignoramos, qué vemos en bucle una y otra vez en las madrugadas.
Lo que me quedó del video no era tanto su contenido, el cual seguramente no es nada nuevo -¿a quién no le ha aparecido publicidad de algo que ni siquiera sabía que quería?-, sino la frase con la que cerraba: la privacidad, como derecho, no se trata solamente de ocultar “las cosas malas” o actividades supuestamente ilegales que uno pueda hacer, sino también de rechazar la deshumanización imperante de la vida cotidiana, que, en este caso, se ve reflejada en la compra y venta de perfiles de advertising. Se me prendió la ampolleta.
Sin afanes de tender a la conspiranoia sobre el funcionamiento de los algoritmos modernos, me apresuro a escribir lo siguiente: para mí la clínica psicoanalítica se ve atravesada por esto último, en tanto espacio donde se puede restituir algo de la palabra y el deseo, en un mundo aburridamente distópico donde la contingencia se reduce a las posibilidades algorítmicas.
Un algoritmo no puede capturar la materia prima con la que trabajamos: el equívoco, la contradicción, eso que desencaja. Las manifestaciones del inconsciente, en tanto chiste, lapsus, sueños y actos fallidos, son justamente aquellos momentos en donde el sujeto se descarrila de su propio guion y, si se consiente que aquello puede significar otra cosa más que un error, puede dar lugar a la sorpresa en aquello que no estaba previsto. En simple: mientras los algoritmos buscan predecir y crear perfiles monolíticos sobre quiénes somos, la clínica apuesta por la sorpresa incluso en aquello que se repite.
J-A. Miller, en su escrito Una Fantasía, nomina a la ética del psicoanálisis como una ética del “eso falla”, contraponiéndola a la ética del “eso anda” de otros tipos de psicoterapias. Me pregunto: ¿para qué trabajamos?, ¿para adaptar y optimizar? ¿o apostamos a un espacio donde algo del deseo pueda tomar forma?
Quizá allí, personalmente, está la respuesta: la clínica como un trabajo que apuesta a poner en cuestión aquello que falla, insiste, e incluso puede tener un estatuto de certeza, con miras a que pueda emerger una pregunta propia. No se trata solo de lo que ocurre en la clínica, y allí es donde radica su carácter subversivo. Si el psicoanálisis en sus orígenes se alzó contra la tiranía de la razón, hoy es contra la tiranía del mercado. Si estamos en una época donde no somos dueños de nada, por último seamos dueños de nuestro propio decir.
si estás pensando en iniciar un proceso o tienes alguna pregunta sobre la atención, puedes escribirme por whatsapp.